Adán en ¿México?

por Viktor Almatôj

 

 

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Adán en el Edén de Carlos Fuentes puede apreciarse como una novela dantesca, catatónica, cruel y sumamente realista. Donde su oratoria te somete a una fluidez que hace experimentar a un sin cesar de emociones cuya similaridad con la realidad te amarra y obliga a no parar de leer.

Me encontré un tanto decepcionado, viniendo del autor, la monotonía con la que inicia el libro. Pero así, me disculpo, al decir que la paciencia con la que fue realizada las descripciones iniciales de los personajes, las situaciones y temas que trata fueron necesarias para producir un final de tal magnitud que le otorgo el titulo del climax mas absoluto que se puede tener como los simples mortales que somos.

Me pareció excesivo el último capítulo, aunque ambicioso por la cantidad de metáforas, no produjo tanto impacto, a mi parecer, como lo hubiese hecho la conclusión del penúltimo capítulo. Sin embargo, la belleza con la que se escribe y la fluidez que mantuvo, incluyendo a un personaje de irrelevancia, pero aún así victima de la situación me dejó maravillado.

El texto puede llevar al lector a experimentar cosas grandiosas, específicamente su explicación del amor y del temor. La creación de dos personajes tocayos fue simplemente maravillosa pues planteo una dualidad entre ellos que da a mostrar dos caras sobre una misma moneda que, según mi opinión, casi todos hemos llegado a conocer.

En el asunto político, por más de que difiera con el autor sobre el buen gobierno, plantea una muy innovadora idea de lo que sería la revolución contra un estado injusto. La mezcla homogénea entre la religión y la política sinceramente me sorprendió y expuso sobre la fe en lo que a mí como lector me pareció un planteamiento aunque lapidario, revolucionario. La unión entre estos dos entes fue simplemente imperceptible, manteniéndose escondida, dando cara en pocas ocasiones a lo largo del texto, esperando mostrar su más absoluta unión practica en el explosivo final.

Lo motivos sentimentales que mueven al personaje durante toda la obra proveen al lector de una unión con éste, logrando conciliarse como uno solo y para que así el realismo social trabajado por Carlos, surja.

La conciliación entre el personaje y el lector a través de la obra le hacen formar parte de esta. Aclaro, a lo que me refiero con formar parte de la trama es de un ente omnisciente que sufre a flor de piel lo que ocurre durante la trama, y que la constante referencia que hace Adán hacia esta resulta en ubicarnos a nosotros mismos, sus lectores, en una posición en la que deseamos y sentimos que podríamos ayudarles.

Localizándonos en México, Carlos Fuentes logró por lo menos conmigo (y me atrevo a creer que con gran parte de su público en Latinoamérica) una afiliación ante los problemas que plantea, ya que estos son comunes y recurrentes en nuestra sociedad latina. Los triángulos amorosos, la corrupción política (especialmente los casos que expone), la problemática de la clase baja y sus necesidades y la decadencia de la alta, y por último el desligue entre los problemas sociales y los individuales hacia y con el individuo, quien sufre de las catástrofes mas no las extingue.

A fin de cuentas me complace decir que la obra de Adán en el Edén fue una sustanciosa lectura, llena de emociones pasivas pero aun así conmovedoras y que la simpleza con la que fue descrita me permitió disfrutarla y asimilarla como propia, uniendo mi realidad con la suya, con una política ajena que se hizo personal.

Atentamente.

Viktor.

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