No se habla del Club de la Lucha

por Viktor Almatôj

Unos golpes nos damos de vez en cuando en la cabeza, para darle sentido a distintos conceptos que su comprensión nos traería calma y felicidad. Chuck Palahniuk en su obra El Club de la Lucha, nos lleva al extremo de este planteamiento, donde el sueño del deseo se hace una personal e inhumana realidad. En este texto, sentimientos como el de pertenencia, aceptación, amor, pasión, desinterés, etc. Son llevados a su cumbre para realizarse en el personaje de Tyler Durden. Mientras que su narrador nos lleva a los trastornos y temores de nuestra cotidianidad, donde el abandono de los queridos por cosas, que aunque sintamos apego por ellas no estamos dispuestos a compartirlas con los que queremos, la inestabilidad, el asco y la pobreza, son el pan de cada día de este hombre cuya maldad se reduce a un insomnio.

La creación de este personaje surreal nos muestra una alienación hacia tan distintos conceptos como es el anarquismo sistemático, la necesidad psicológica de pertenencia, el amor no correspondido y lo desconocido, que nos trae un mar de sentimientos encontrados (o por lo menos en mi caso) que nos ubican en la situación del poderoso narrador, quién logra, a través de la extrapolación de sus necesidades y anhelos, crear un ser, una idea, un grupo, que sacia sus disconformidades con la actualidad que le rodea, sin este ser necesariamente real.

Ya sobre los conceptos trabajados se puede decir que los métodos y medios bajo los cuales se desarrollo, plantean una sociedad represiva debe ser eliminada, derrumbando sus cimientos, principalmente la estigmatización social por la cantidad de bienes y por las condiciones sensoriales. La necesidad de nuestro narrador, y la de Tyler, por derrocar el sistema, surge debido a que las condiciones como el sueño y la pérdida del hogar le hacen perder la cordura y la fe sobre todo aquello que lo mantuviese estable, pues estas cosas materiales, palpables e imperecederas, solo aseguraban una carencia de individualidad donde el hombre se pierde en sus posesiones y sus actos se rigen por la capacidad que estas tengan de obtener más.

Las creaciones, actos y obras absolutas producidas por el hipotético Tyler Durden nos demostraron, como lectores, las debiles y lo temblorosas que son las piernas de los monstruos llamados instituciones, objetos cotidianos que nos traen peligros, amores y desamores que nos protegen de lo palpable, sobre lo sensible que somos ante estímulo abruptos. Se nos fue enseñado lo manipulable que es nuestra realidad y como el desconocimiento de los males, los elimina para nosotros. Pero lo mas importante, la glicerina, como para hacer borrón y cuenta nueva.

En fin, se trata de una obra literaria cuyo esquema y método de escritura resulta netamente innovador. Los conceptos planteados, el manejo y uso de la violencia, que sin llegar a ser excesiva, lo vuelve necesario en la obra. Debo aplaudir el hecho de que tanto los planteamientos, el método de escritura y los personajes con sus cualidades tan bien representados, no dejan nada que desear, pero si continua sorprendiendo a cada paso del avanzar de las paginas.

 

Atentamente.

Viktor.