Libros Regurgitados

Si nadie se opone, optaré por vomitar

Mes: mayo, 2014

Frente al Espejo en el que se ve Todo Distinto.

 

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Un cuarto mundo en el que no quiero nacer, por la despersonalización que se hace propia y la desaparición del similar que crea a un uno deforme y trastornado que irriga, en la guerra y el amor, sus más absurdos pesares y las más elocuentes pasiones. Existe ahora en mi mente una ligera y fina línea que divide al deseo del apetito, y al amor del temor, tan fina como las diferencias al apoyar un espejo frente a otro, pero tan extensa y compleja como las repeticiones que ocurren entre ellos.

El Cuarto Mundo de Diamela Eltit, no es un libro, son dos. Estos, yacen independientes en su lectura, pero dependientes en su entendimiento y en su composición. Hay en ellos una moneda de la que te enteras de dos caras. Es mi deber decirles que en este texto aquello que parecía firme se torno endeble y viceversa. Dentro de su primera etapa nos encontramos con la elocuencia de la palabra, la poesía, el miedo y el raciocinio, donde la mente se hace presente en todos los aspectos y el uso del método en toda acción a realizar nos muestra una condición de “Cuadrado” o un mundo con estas características, mientras que en el segundo capítulo nos encaramos al pasional femenino que nos rodea, sumamente agresivo, que aun sin perder sus sutilezas, te aleja de los conceptos preconcebidos y te sumerge en el mundo absurdo, paranoico y hormonal de adolescente que maquina de manera obsesiva todo aquello que lo rodea y que es recibido cualquier estimulo como amenaza, aún mas importante, de la mujer adolescente.

La narrativa es sumamente personal, creo yo, y podría casi ser carente de estilo pues la personificación de un solo ente en dos personajes que viven y se desarrollan de manera distinta ocurre de forma esclarecedora, mientras que el trabajo de la expresión en primera persona es absoluto, y la narración no presenta complicaciones que te dificulten el ya complejo laberinto emocional, físico y mental en el que te adentras al leer la novela.

A nivel conceptual caben resaltar seis ideas o términos que a lo largo de la obra se tornan a mí parecer fundamentales: el amor fraternal, el deseo, el sexo, el amor pasional, el odio, la violencia, la paternidad, etc.

Considero que en el caso del amor fraternal la obra es complejamente abordada por variedad de argumentos que a lo largo de toda la novela se tornan inconstante, en vista de que la autora desarrolla unos principios morales cuyo surgimiento son de procedencia desconocida para los simples lectores que somos, pues ella toma el razonamiento de un ser recién consumado y le otorga de moral y libertad de pensamiento pleno, vale acatar que no denigro su planteamiento, solo que su complejo entendimiento en nuestro plano hace que el mismo se vea absorto dentro de la novela, sobre todo por las condiciones bajo las cuales se desarrollan ambos fetos en el vientre. La capacidad de autoconcepción me muestra una especie de condición humana en la cual la personalidad del ser se ve determinada gracias a la influencia de los estímulos externos e internos que reciben los aun no nacidos. A raíz de esto debo acotar que dentro de este concepto los productos ocurridos de tan compleja ecuación son observables y analizables a lo largo de toda la obra de una manera obvia, como es en el caso de los gemelos, la madre, la hija, el padre, y su hermana menor, donde reacciones ya conocidas en el rutinario mundo en el que vivo se me hicieron claras ante tal representación.

Por otro lado, todo aquello representativo de la pasión, del sexo, del deseo, la violencia, etc. Se ve caracterizado dentro de un simple, pero oculto planteamiento. No se expresa, dicho concepto, dentro de lo considerado simple u obvio debido a que la condición de estos son de por sí tomados como un tabú, por lo que el hombre y el ser en la obra se escabulle de estos instintos primales para evitar que florezcan, aunque al igual que en la vida real, fracasan rotundamente, pues son aquellos ritmos de tambor que retumban el corazón, o aquella llamarada que nutre los ojos y enamora del cinto para abajo, los que llaman al salvaje, los que lo invitan a bailar. La violencia principalmente es observada con sumo desinterés, pero también con constante presencia. La violencia se hace rutinaria, gestual, física y mentalmente ya que va afectando a todos los personajes y se vuelve una constante que enajena a todos aquellos que participan dentro de este extraño circo de un mundo “civilizado” engañándolos con eufemismos de lo que alguna ves fue llamado el primer vinculo social, la familia.

Por último, la paternidad juega el papel fundamental de estas tragedias narradas, pues en una yace en la tragedia del acto y en otra en la tragedia del hecho que lo causa. El rol fundamental de la paternidad es el afrontar de manera coherente la llegada de un nuevo ser  al vínculo más cercano que uno posee, a pesar de que este requiera de atenciones, vigilancia, cuidados, etc. Que pueden llegar a afectar de manera dramática la forma de vida ya llevada, acercándonos a la desesperación, pero evitando que abandonemos nuestra encuesta por el simple vinculo genético que nos une como más que similares, asco. Así mismo, los personajes del Cuarto Mundo, van más allá, las vinculaciones físicas y emocionales que producen entre ellos llevan a comparecer ante mí como juez como si fuesen uno solo, una misma estructura conformada por distintos pilares de opinión, bravo.

¿Bajo que condiciones ocurre el segundo capitulo?, no lo sé, tampoco me gustaría saberlo en verdad, y ¿las interacciones iniciales son reales o son producto de la interrelación lógica que hace Diamela Eltit por la actuación de dos personajes tanto reales como en su propia ficción?, me gustaría creer lo primero. Este libro se presto para la complacencia del morbo, de la duda y del pequeño adolescente pervertido y curioso que yace en nuestras más intrépidas tripas.

A fin  de cuentas me pareció un libro cuya ejecución fue grandiosa, su nivel de morbo el justo, el manejo del erotismo y de la perversión permitió sentirse lo suficientemente asqueado para no dejar de mirar por mera curiosidad; la construcción de los personajes fue un tanto carente de desarrollo, aunque a lo largo de la novela se nota que el hecho es la relevancia y no el avatar que le representa. Sin embargo me hubiese gustado el poder otorgarle más libertad a ciertos personajes para que estos actuaran mediante la situación y no como meros espectadores, a quienes me gusta llamar las putas de bambalinas. Es mi deber concluir con que el incesto fue mi pan, la violencia mi despertador, y la fraternidad el dolor, majestuosa obra.

Sin embargo, los asesinos que todavía no matan no han empezado a buscarme, basta para que los considere mis hermanos para que sean victimizados.

 

Atentamente,

Viktor Almatöj

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El Pueblo Derrumbado a Merced de sus Mosquitos.

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         El desvanecer de un pueblo ante el cataclismo absoluto, en el que sus últimos anhelos sucumben ante el único mal del que un pueblo que presente estos síntomas no tiene escapatoria, el olvido. Esta es la enfermedad que sufre Ortiz, el pueblo donde Miguel Otero Silva narra su historia Casas Muertas. La capital del estado Guárico en Venezuela se derrumba en un abismo tan profundo como las fosas donde residen sus cadáveres, subyugando sus civiles a un mundo estático enajenado del progreso, donde el paso del tiempo es el látigo que azota hacia la muerte a un burro que se quiere dejar morir por el peso que carga, y donde el recuerdo del hermoso pasado de una capital oriunda paso a ser la cámara de tortura donde los pobladores se auto flagelan recordando tiempos mejores, tiempos de vida.

En dicha obra se logra, por las habilidades de su autor, un himno o yugo que carga el pueblo, que carga aquello que se olvida, aquello que desvanece de nuestros recuerdo, el yugo de la esperanza, o el himno que se grita sin sentido por la incapacidad de ser logrado su objetivo de su cantar: el ser recordado.

           Miguel Otero Silva lleva a Ortiz tomándole de la mano durante el final de su camino, mostrando como las enfermedades, el desabastecimiento y el abandono hunden un pequeño mundo sobre sus propios pies. La novela se narra con suma experticia, habilidad y fluidez, pues logra sobrellevar el sufrimiento de este pueblo únicamente a través de la belleza de sus metáforas, lo crudo de sus paisajes y lo suave de sus palabras. Aún así nos muestra como dentro de este microscópico mundo sigue existiendo vida, que aunque desea sucumbir, sigue existiendo. La protagonista, Carmen Rosa, por otro lado, es llevada a la hipérbole de la vitalidad, su deseo de aventura la lleva a buscar aquello que nunca conoció y que cruelmente  le será arrancado por el germen que habita en sus tierras. Es un personaje sumamente complejo y completo, pues posee dentro de sí todas las cualidades aquellas que le otorgan de voluntad y libertad a un ser. En cambio los habitantes de este penitente pueblo son simplemente los escombros de un tiempo pasado, los restos andantes de una tierra que fue hermosa, cadáveres que se han olvidado del vivir y, aún más importante, del poseer voluntad. Son así mismo estos personajes, seres que se ven amarrados dentro de este pueblo y sus muros que se desploman, los que no poseen ya la capacidad de cambio a las líneas históricas que se les han dado todas con su respectivo catastrófico final. Existe también dentro de esta novela una descriptiva amplia, nutrida y espectacular en la que una enfermedad se hace palpable y un pueblo cobra vida aunque este ya no la posea, la forma en la que Miguel Otero Silva relata a los habitantes de Ortiz, a sus tierras y sus emociones, te hace desfallecer ante ellos y no sentirte asqueado por sus purulentas cualidades, sino que les otorga de una lástima ajena en la que provoca llorar a sus vivos mas que a sus muertos.

         El autor desarrolla a lo largo de toda la trama distintos conceptos plenamente elaborados entre los cuales se pueden observar asuntos tales como: la adolescencia, las pasiones en confrontación con la religión, el honor, la moral del pueblerino, la decadencia del ser y su entorno, el amor, la corrupción, la enfermedad, la muerte…

         Para mí, humilde y a la vez ruin lector de esta obra, resultó excesivamente esclarecedor todo el procedimiento del desarrollo de Carmen Rosa, su crecimiento de niña a mujer, de la abnegación en las pasiones y la búsqueda absoluta del equilibrio en todo aquello que la rodea. Existe un asunto fundamental que vive entorno a ella, que es el crecer y ver un mundo en decadencia que te retiene con todas sus fuerzas pues eres aquel único benefactor que sostiene con vida unos huesos carentes de alma.

             Aunque por otro lado Miguel Otero Silva trató al gobierno como se debe, crítica tras crítica al caudillo, crítica tras crítica a la mala ejecución, y crítica tras crítica a su ejecución, recordándonos siempre que el fanatismo inconsciente resultará a todas cuentas en la catástrofe de un pueblo, de una nación, o de la más microscópica comunidad.

             Les dejo a manos de la merced de un ruin asesino que constantemente arranca de raíz y sin permiso alguno las pocas esperanzas que le quedan al sufrimiento de un enfermo pueblo, cuyas llagas plagan hasta sus paredes y sus amarillentas pieles, por el paludismo, decrepita todo un panorama sin merced de nadie, los dejo en manos de Miguel Otero Silva y que la vida los acompañe, no pierdan su voluntad ante la muerte que avecina en el estatismo. De todas maneras gracias maestro por tu gran y majestuosa obra.

           Se los digo por experiencia, la muerte me ha traído a mí la prueba absoluta de que uno deja de decaer cuando el polvo vuelve a ser polvo.

Pero mis ficciones serán arrancadas, espero no por un hombre tan cruel.

Por todos esos cadáveres y que los zancudos no osen robar sus vidas,

Atentamente

Viktor Almatöj.

Di una sola cosa que te guste, pero que te guste mucho…

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                El Guardián Entre el Centeno de Jerome David Salinger es vida. Una novela magnífica donde sus personajes te remuerden el ser, mientras eres espectador de una historia que no te compete ni deberías conocer.

Lo primordial y más emblemático de esta obra, a mi parecer, es el desenvolvimiento de un personaje tan completo como Holden Caulfield, un adolescente bastante complejo, el cual desprecia todo aquello que le rodea, aunque al mismo tiempo es capaz de sentir. La sensación de estar perdido, de que los rumbos de la vida desaparecen cada tanto para que lo absurdo y las dudas más simples de uno mismo afloren se desarrollan con tal amplitud que se torna obsesivo ante la idea y los planteamientos observados, haciendo del adolescente un personaje de la vida, alguien a quien conoces, y que por ende puedes despreciar, amar, entender y denigrar. El sentir del joven, rebelde, inconsciente, desapegado… es tan común en todas las etapas de la vida (o por lo menos en las que he podido transitar) que ignorar la influencia de este personaje en un plano ajeno al libro es casi inaudito.

A partir de lo ya mencionado se logra desenvolver, basándose básicamente en la descriptiva, una historia variada, movida y plagada de personajes, cuya la falta de presencia es complementada por una amplia y sublime descriptiva que da Holden en primera persona, y como observador. Debo decir que así como sus personajes son completos, la repetición de muchos diálogos llegó a ser molesta, aunque sinceramente creo que esto formaba parte de las intenciones del autor, pues uno mismo siempre sigue repitiendo argumentos similares hacia lo que desprecia y hacia las personas que uno conoce y simbólicamente pudiese llegar a representar la persecución de la rutina aun en momentos de rebeldía.

Ciertas situaciones concurren en un aspecto de gran magnitud, que creo yo, es el concepto principal o el porqué de la obra a nivel conceptual. Este ‘’porqué’’ es simple y llanamente el desprecio hacia lo hipócrita, lo irreal, lo que no concuerda realmente con una situación, es decir en términos más coloquiales lo forzado. La hipocresía se torna un asunto ambiguo y preocupante para nuestro desprestigiado Holden. A lo largo de la novela se observa la mencionado puesto que nuestro protagonista se ve influenciado por situaciones en las que el mismo se contradice, ve a otros contradecirse y al parecer esto lo saca de quicio, inundándolo de depresiones cuando lo observa en ser queridos, cercanos o estimados.

El asunto emocional y lo sensible de nuestros personajes en realidad nos muestran una frágil línea entre nuestra realidad y la suya, las afecciones que nos trastornan, y que los trastornan a ellos se equiparan en un mismo plano que es dentro de la mente de aquel que lo lee, llevándonos a una vinculación con las situaciones de la historia que se vuelven temibles, preocupantes y hasta desesperantes. Mientras que los conceptos de lo bueno y lo malo se ven difuminados dentro de lo que es el verdadero plano de nuestra realidad solo que reflejado en una obra literaria, ya que asuntos ‘’Tabú’’ resultan cotidianos, como lo son realmente en la vida real.

Esta obra a fin de cuentas te lleva a enternecer, delirar, detestar y lo mas importante, sentir a los personajes que la componen, haciendo tuyas las dolencias de productos de la imaginación, y hacer de esos seres y sus experiencias, que ya no se diferenciar el plano de su existencia, reales y entender que los engaños de la literatura nos pueden hacer reales.

 

A través del centeno, pobre chica,

A través del centeno,

Arrastraba las enaguas.

A través del centeno.

Si dos personas se encuentran

A través del centeno,

Si dos personas se besan.

¿Tiene alguien que llorar?

Si dos personas se encuentran

A través de la cañada;

Si dos personas se besan,

¿Tiene el mundo que saberlo?

Jenny es una pobre chica empapada;

Jenny casi nunca esta seca;

Arrastraba las enaguas,

A través del centeno.

(Robert Burns)

Deben de recordar que no soy mas que un vil producto de la imaginación de un ocioso.

Atentamente,

Viktor Almatöj.