Di una sola cosa que te guste, pero que te guste mucho…

por Viktor Almatôj

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                El Guardián Entre el Centeno de Jerome David Salinger es vida. Una novela magnífica donde sus personajes te remuerden el ser, mientras eres espectador de una historia que no te compete ni deberías conocer.

Lo primordial y más emblemático de esta obra, a mi parecer, es el desenvolvimiento de un personaje tan completo como Holden Caulfield, un adolescente bastante complejo, el cual desprecia todo aquello que le rodea, aunque al mismo tiempo es capaz de sentir. La sensación de estar perdido, de que los rumbos de la vida desaparecen cada tanto para que lo absurdo y las dudas más simples de uno mismo afloren se desarrollan con tal amplitud que se torna obsesivo ante la idea y los planteamientos observados, haciendo del adolescente un personaje de la vida, alguien a quien conoces, y que por ende puedes despreciar, amar, entender y denigrar. El sentir del joven, rebelde, inconsciente, desapegado… es tan común en todas las etapas de la vida (o por lo menos en las que he podido transitar) que ignorar la influencia de este personaje en un plano ajeno al libro es casi inaudito.

A partir de lo ya mencionado se logra desenvolver, basándose básicamente en la descriptiva, una historia variada, movida y plagada de personajes, cuya la falta de presencia es complementada por una amplia y sublime descriptiva que da Holden en primera persona, y como observador. Debo decir que así como sus personajes son completos, la repetición de muchos diálogos llegó a ser molesta, aunque sinceramente creo que esto formaba parte de las intenciones del autor, pues uno mismo siempre sigue repitiendo argumentos similares hacia lo que desprecia y hacia las personas que uno conoce y simbólicamente pudiese llegar a representar la persecución de la rutina aun en momentos de rebeldía.

Ciertas situaciones concurren en un aspecto de gran magnitud, que creo yo, es el concepto principal o el porqué de la obra a nivel conceptual. Este ‘’porqué’’ es simple y llanamente el desprecio hacia lo hipócrita, lo irreal, lo que no concuerda realmente con una situación, es decir en términos más coloquiales lo forzado. La hipocresía se torna un asunto ambiguo y preocupante para nuestro desprestigiado Holden. A lo largo de la novela se observa la mencionado puesto que nuestro protagonista se ve influenciado por situaciones en las que el mismo se contradice, ve a otros contradecirse y al parecer esto lo saca de quicio, inundándolo de depresiones cuando lo observa en ser queridos, cercanos o estimados.

El asunto emocional y lo sensible de nuestros personajes en realidad nos muestran una frágil línea entre nuestra realidad y la suya, las afecciones que nos trastornan, y que los trastornan a ellos se equiparan en un mismo plano que es dentro de la mente de aquel que lo lee, llevándonos a una vinculación con las situaciones de la historia que se vuelven temibles, preocupantes y hasta desesperantes. Mientras que los conceptos de lo bueno y lo malo se ven difuminados dentro de lo que es el verdadero plano de nuestra realidad solo que reflejado en una obra literaria, ya que asuntos ‘’Tabú’’ resultan cotidianos, como lo son realmente en la vida real.

Esta obra a fin de cuentas te lleva a enternecer, delirar, detestar y lo mas importante, sentir a los personajes que la componen, haciendo tuyas las dolencias de productos de la imaginación, y hacer de esos seres y sus experiencias, que ya no se diferenciar el plano de su existencia, reales y entender que los engaños de la literatura nos pueden hacer reales.

 

A través del centeno, pobre chica,

A través del centeno,

Arrastraba las enaguas.

A través del centeno.

Si dos personas se encuentran

A través del centeno,

Si dos personas se besan.

¿Tiene alguien que llorar?

Si dos personas se encuentran

A través de la cañada;

Si dos personas se besan,

¿Tiene el mundo que saberlo?

Jenny es una pobre chica empapada;

Jenny casi nunca esta seca;

Arrastraba las enaguas,

A través del centeno.

(Robert Burns)

Deben de recordar que no soy mas que un vil producto de la imaginación de un ocioso.

Atentamente,

Viktor Almatöj.