Frente al Espejo en el que se ve Todo Distinto.

por Viktor Almatôj

 

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Un cuarto mundo en el que no quiero nacer, por la despersonalización que se hace propia y la desaparición del similar que crea a un uno deforme y trastornado que irriga, en la guerra y el amor, sus más absurdos pesares y las más elocuentes pasiones. Existe ahora en mi mente una ligera y fina línea que divide al deseo del apetito, y al amor del temor, tan fina como las diferencias al apoyar un espejo frente a otro, pero tan extensa y compleja como las repeticiones que ocurren entre ellos.

El Cuarto Mundo de Diamela Eltit, no es un libro, son dos. Estos, yacen independientes en su lectura, pero dependientes en su entendimiento y en su composición. Hay en ellos una moneda de la que te enteras de dos caras. Es mi deber decirles que en este texto aquello que parecía firme se torno endeble y viceversa. Dentro de su primera etapa nos encontramos con la elocuencia de la palabra, la poesía, el miedo y el raciocinio, donde la mente se hace presente en todos los aspectos y el uso del método en toda acción a realizar nos muestra una condición de “Cuadrado” o un mundo con estas características, mientras que en el segundo capítulo nos encaramos al pasional femenino que nos rodea, sumamente agresivo, que aun sin perder sus sutilezas, te aleja de los conceptos preconcebidos y te sumerge en el mundo absurdo, paranoico y hormonal de adolescente que maquina de manera obsesiva todo aquello que lo rodea y que es recibido cualquier estimulo como amenaza, aún mas importante, de la mujer adolescente.

La narrativa es sumamente personal, creo yo, y podría casi ser carente de estilo pues la personificación de un solo ente en dos personajes que viven y se desarrollan de manera distinta ocurre de forma esclarecedora, mientras que el trabajo de la expresión en primera persona es absoluto, y la narración no presenta complicaciones que te dificulten el ya complejo laberinto emocional, físico y mental en el que te adentras al leer la novela.

A nivel conceptual caben resaltar seis ideas o términos que a lo largo de la obra se tornan a mí parecer fundamentales: el amor fraternal, el deseo, el sexo, el amor pasional, el odio, la violencia, la paternidad, etc.

Considero que en el caso del amor fraternal la obra es complejamente abordada por variedad de argumentos que a lo largo de toda la novela se tornan inconstante, en vista de que la autora desarrolla unos principios morales cuyo surgimiento son de procedencia desconocida para los simples lectores que somos, pues ella toma el razonamiento de un ser recién consumado y le otorga de moral y libertad de pensamiento pleno, vale acatar que no denigro su planteamiento, solo que su complejo entendimiento en nuestro plano hace que el mismo se vea absorto dentro de la novela, sobre todo por las condiciones bajo las cuales se desarrollan ambos fetos en el vientre. La capacidad de autoconcepción me muestra una especie de condición humana en la cual la personalidad del ser se ve determinada gracias a la influencia de los estímulos externos e internos que reciben los aun no nacidos. A raíz de esto debo acotar que dentro de este concepto los productos ocurridos de tan compleja ecuación son observables y analizables a lo largo de toda la obra de una manera obvia, como es en el caso de los gemelos, la madre, la hija, el padre, y su hermana menor, donde reacciones ya conocidas en el rutinario mundo en el que vivo se me hicieron claras ante tal representación.

Por otro lado, todo aquello representativo de la pasión, del sexo, del deseo, la violencia, etc. Se ve caracterizado dentro de un simple, pero oculto planteamiento. No se expresa, dicho concepto, dentro de lo considerado simple u obvio debido a que la condición de estos son de por sí tomados como un tabú, por lo que el hombre y el ser en la obra se escabulle de estos instintos primales para evitar que florezcan, aunque al igual que en la vida real, fracasan rotundamente, pues son aquellos ritmos de tambor que retumban el corazón, o aquella llamarada que nutre los ojos y enamora del cinto para abajo, los que llaman al salvaje, los que lo invitan a bailar. La violencia principalmente es observada con sumo desinterés, pero también con constante presencia. La violencia se hace rutinaria, gestual, física y mentalmente ya que va afectando a todos los personajes y se vuelve una constante que enajena a todos aquellos que participan dentro de este extraño circo de un mundo “civilizado” engañándolos con eufemismos de lo que alguna ves fue llamado el primer vinculo social, la familia.

Por último, la paternidad juega el papel fundamental de estas tragedias narradas, pues en una yace en la tragedia del acto y en otra en la tragedia del hecho que lo causa. El rol fundamental de la paternidad es el afrontar de manera coherente la llegada de un nuevo ser  al vínculo más cercano que uno posee, a pesar de que este requiera de atenciones, vigilancia, cuidados, etc. Que pueden llegar a afectar de manera dramática la forma de vida ya llevada, acercándonos a la desesperación, pero evitando que abandonemos nuestra encuesta por el simple vinculo genético que nos une como más que similares, asco. Así mismo, los personajes del Cuarto Mundo, van más allá, las vinculaciones físicas y emocionales que producen entre ellos llevan a comparecer ante mí como juez como si fuesen uno solo, una misma estructura conformada por distintos pilares de opinión, bravo.

¿Bajo que condiciones ocurre el segundo capitulo?, no lo sé, tampoco me gustaría saberlo en verdad, y ¿las interacciones iniciales son reales o son producto de la interrelación lógica que hace Diamela Eltit por la actuación de dos personajes tanto reales como en su propia ficción?, me gustaría creer lo primero. Este libro se presto para la complacencia del morbo, de la duda y del pequeño adolescente pervertido y curioso que yace en nuestras más intrépidas tripas.

A fin  de cuentas me pareció un libro cuya ejecución fue grandiosa, su nivel de morbo el justo, el manejo del erotismo y de la perversión permitió sentirse lo suficientemente asqueado para no dejar de mirar por mera curiosidad; la construcción de los personajes fue un tanto carente de desarrollo, aunque a lo largo de la novela se nota que el hecho es la relevancia y no el avatar que le representa. Sin embargo me hubiese gustado el poder otorgarle más libertad a ciertos personajes para que estos actuaran mediante la situación y no como meros espectadores, a quienes me gusta llamar las putas de bambalinas. Es mi deber concluir con que el incesto fue mi pan, la violencia mi despertador, y la fraternidad el dolor, majestuosa obra.

Sin embargo, los asesinos que todavía no matan no han empezado a buscarme, basta para que los considere mis hermanos para que sean victimizados.

 

Atentamente,

Viktor Almatöj