Libros Regurgitados

Si nadie se opone, optaré por vomitar

¡Ayarachicha, Ayarachi!

“Cortador de caña”, linóleo, Rafel Tufiño 1951.

 

 

El relato corto de José María Arguedas titulado Agua es una representación a mi parecer coloquial del conflicto entre los terratenientes, patrones, amos o ”Taytas” y sus servidores, la clase obrera, y en este caso específicamente, los grupos o etnias indígenas del territorio peruano. En este relato se muestran de manera esplendorosa los mecanismos jerárquicos que reciben las etnias de San Juan, Utek’ y Tinki. Se muestran situaciones de sumisión, rebelión e inspiración, propiciados de manera esplendorosa por el método de la narrativa bajo la cual se explaya nuestro escritor. Es importante recalcar el hecho de que se utilizan los dialectos indígenas dentro del texto, permitiendole a uno sentirse parte de ellos al entender sus significados a lo largo de la historia. Se debe aplaudir el logró de haber planteado en tan pocas páginas personajes que (Por lo menos en mi caso) se sintieron tan completos, dándole una fluidez que lo vuelve familiar, casi tanto como si uno viviese en San Juan.

A nivel de la narrativa, no me siento a gusto con el estilo utilizado por el autor, pues este exceso de coloquialidad le quita un tanto de fluidez y belleza a la lectura. Así mismo debo resaltar que posee una habilidad impresionante al plantear los escenarios en los que se desenvuelve la historia, pues como ya se dijo te puede llevar a ser un espectador directo o por lo menos trasmitir esa sensación.

Los personajes por otro lado me dejaron pasmados, impresionante la forma en la que describe sus personalidades dentro del desarrollo de la novela sin tener que entrar en descriptivas directas sino funcionando conforme avanza el relato. Hay ciertos personajes, que aunque son secundarios, su presencia causa intriga y uno deseoso de conocerles y ver sus reacciones es incapaz pues no se explican dentro de la obra. El personaje principal, el cantor, simplemente lo recuerdo como una fiera, cargado de tal energía que te puede matar con una sonrisa en el rostro… allí les dejo el ejemplo.

Los conceptos trabajados sobre la rebelión, la opresión, la alegría y el miedo son plasmados de manera obvia, pero no textual, cosa que creo que se le debe aplaudir a la historia. Las situaciones de tensión llevadas al plano de la cotidianidad me llevan a situaciones del día a día en mi país natal, lo cual lleno de emociones durante la lectura. Debo decir con pesar que la historia al ser tan lineal y mantenerse de manera tan firme en un solo plano de la ciudad deja excesivos vacíos que pudieron haberse llenado con un párrafo o dos, aunque al mismo tiempo esa simpleza le permite desarrollar de manera tan esquematizada los hechos y así otorgarle la fluidez con la que se puede leer. La insurrección de los indígenas contra el patrón fue simplemente maravillosa, pues el abandono de tus allegados y el sentimiento de venganza y desesperación se perciben de manera tan pura que me sorprendió.

El final, magnifico final, la conclusión en la que el sentimiento de esperanza ante una posible salvación, y la desesperación del abandono de su gente, es llevado a una primera persona, desconocida, pero por la que aun así te sientes vinculado, fue hermoso. Aunque se desconozcan las características del indio que huye, su escape pareciese ser que busca reconfortar, a mi parecer, su espíritu, que una vez atrapado anhela escapar de entre sus temidas rejas nunca antes perturbadas, así que aplaudo un final tan conmovedor como el de este relato.

Concluyo con alegría el primer relato del libro Cuentos Escogidos de José María Arguedas, por la editorial El Perro y La Rana, con altas expectativas a lo que viene tras su primera historia y anhelando finales tan majestuosos como el allí observado.

 

Atentamente.

Viktor.

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Compagnons des mauvais jours, je vous souhaite une bonne nuit.

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   La novela titulada, En el café de la juventud perdida, de Patrick Modiano, fue una exploración del ser en asuntos ajenos, observados de tal manera que ser el espectador u oyente de dicho texto involucra el inmiscuirse en la complejidad de la vida rutinaria y de aquellos que buscan huir de ella, para así, escapar de su pasado. Un suicidio doloroso que arranca, con una cruda amargura, cualquier intención posible de resolver un misterio. Una mujer que sin decir su pasado te lo cuenta con sus pasos. Misterios, de amor, de vida, curiosos y dolorosos, entrañando aquello que te permite crear un mundo entero entorno a estos personajes.

    Realmente el texto se redactó de una manera inusual, sintiéndome incapaz de clasificarlo de manera alguna, pero así mismo me permito llamarlo una novela ligera, magistral, abrumadora y tan apetecible de envolverse en ella, como el café en el que todo comienza. El autor trabaja con conceptos bastantes complejos y los trata de manera sumamente sutil, cosa impresionante, donde permite llevar un tema tan engorroso como el del Eterno Retorno a una situación de vida, que sin necesidad de explicación, te permite saborear los dulces aromas de la revelación que recibe el personaje al lograr desentrañar tan retorcido laberinto.

    Los personajes por otra parte no reciben un extenso tratamiento sobre la descripción de sus vidas, pero esta misma realización permite al narrador desarrollar con tal magnitud el misterio con el que se desarrolla la novela. Así mismo hay una amplia extensión de personajes de todo tipo, que fueron tratados de manera maravillosa para que funcionasen de manera excepcional dentro de la obra.

    La trama a mi parecer dejo un tanto que desear, pues la falta de motivos para los cuales tenga sentido su desenvolvimiento me pareció un aspecto  que fue dejado de lado en la obra, en mi opinión debió de ser mas que un simple cuaderno subrayado y una funesta teoría de los sitios neutrales.

    La redacción, simplemente deliciosa, abrumadora, fue una excelente representación de un estilo lo suficientemente complejo para evitar la obviedad. Resultando en una majestuosa ejecución literaria a mi ingenuo e inexperto parecer.

   Debo decir que esta obra, en conclusión, me llevo a sitios extraños, donde las drogas se mezclan con las historias y viceversa. Y de cómo los sitios neutrales pueden ser aquellos que evocan mas en uno mismo.

Atentamente

Víktor.

Perdone, señor Walser. Es su dedo. !No puedo olvidarlo¡

La Máquina de Joseph Walser , por Gonçalo M. Tavares,  es una novela impresionante, en todos sus aspectos, incluyendo lo sorpresivamente decepcionante que fue el final. Mas allá de su terrible conclusión, el manejo de la monotonía por parte de Gonçalo Tavares es increíble, su uso para la percepción de lo rutinario en la vida de nuestro sufrido Walser. Por otro lado mantiene una curiosa aunque repetitiva inclusión de conceptos, que a mi parecer, fueron colocados más que con intenciones de explayar un nuevo planteamiento fueron usados como medios para la explicación a nivel conceptual de los hechos que se desarrollaban dentro de la trama. Estos conceptos ya mencionados pueden llevarse hasta una connotación de cualidad filosófica en vista de que plantea situaciones de mayor complejidad a la superficial vista dentro de los hechos. La trama, la ejecución de la obra y su método de narrativa dejaron en mi mucho que desear, sobre todo al ver un concepto tan curioso como el de la Máquina.

La obra nos muestra un mundo lleno de misterios los cuales son abordados de manera tan pasiva que simplemente se pierden los motivos por los cuales deberían de solucionarse dichas situaciones, pero al mismo tiempo estas no carecen de creatividad y si uno se deja llevar lo suficiente logras conseguir la emoción, que yo creo, pertinente para las respectivas escenas. El método con el que se abordan estos momentos es tan monótono que simplemente aburren, pero eliminando esto, son grandes trabajos, lo suficientemente complejos como para volverlo a uno loco.

Muchos conceptos de los que observe, y entendí, me sorprendieron, la maestría explicativa con la que son llevados dentro de la narración (aunque en algunos casos fuera de contexto, pero igual pertinentes) son simplemente magníficos. Y más que por compartir en ciertos sentidos los conceptos explicados, son abordados de tal manera que preferiría decir que los objetivos y características están majestuosamente explicadas y de manera tan simple como para que cualquiera los entendiese, cosa que no es fácil. Entre estos entran: La estética, la utilidad, la muerte y la vida, la soledad, la guerra, la lealtad, la catástrofe, la causa y efecto, etc. Además es importante resaltar que el manejo de las metáforas y de las referencias tacitas a estos conceptos es inigualablemente curiosa, y pudiese llamarle de emblemática tanto para este libro como para su autor.

Dentro de la narrativa le otorgo el derecho de la duda al autor, en vista de que por el tema, de la rutina y el automatismo, se desenvuelve una escritura tan repetitiva pudiese llegar a ser intencional, pero al mismo tiempo, lo llevo a un extremo tan exagerado que simplemente en ciertos momentos provoca dejar de leer. Mientras los conceptos trabajados son utilizados de manera tan participativa (en ciertos casos) dentro de la novela que simplemente regocija el hecho de tener un acercamiento al opinar u conocer del autor sobre los temas de los que habla. Su manejo de la causa y efecto en la obra nos lleva a un casi naturalismo literario que te atormenta, en vista que al ser planteado de manera tan frívola y mecánica, el automatismo se vuelve tanto parte de uno como de los personajes dentro de la obra.

Es mi deber resaltar que su fluidez para el discurso, tanto como para los personajes y para la narración genera que aunque desees dejar de leer no puedas, a pesar del aburrimiento, ya que estos se conectan de manera esplendorosa.

A la altura de los personajes me encuentro un tanto decepcionado, por los inicios de la obra se mostraba un personaje de existencia casi real, pero a lo largo de la obra pierde tanto la cualidad humana que se desvanece la relación con ellos, produciendo una vez más, una lectura tediosa.

A fin de cuentas esta novela no me atrevo a decir que sea mala, primero pues no me creo capaz ni digno, pero si me atrevo a decir que el tedio con el que se desarrolla es simplemente abrumador, y su referencia filosófica por mas majestuosa que fuese debería de utilizarse no únicamente, ni de manera tan abrumadora, en la novela, sino que se pudiese desarrollar de una manera mucho más ejemplar dentro de otros tipos de textos. Al mismo tiempo el abrupto cambio de estilo al final de la novela y su simple, pero al mismo tiempo profundo clímax no produjo en mí ni una milésima de lo que esperaba de una obra de tal caudal con el que ya venía trabajando. No obstante el trabajo a nivel de redacción y de conceptos, y su explicación, como ya dije, es majestuoso. Por ende debo decir que La Máquina de Joseph Walser me volvió durante mi lectura una herramienta más para el funcionamiento de su monótona máquina.

 

Atentamente.

Viktor.

No se habla del Club de la Lucha

Unos golpes nos damos de vez en cuando en la cabeza, para darle sentido a distintos conceptos que su comprensión nos traería calma y felicidad. Chuck Palahniuk en su obra El Club de la Lucha, nos lleva al extremo de este planteamiento, donde el sueño del deseo se hace una personal e inhumana realidad. En este texto, sentimientos como el de pertenencia, aceptación, amor, pasión, desinterés, etc. Son llevados a su cumbre para realizarse en el personaje de Tyler Durden. Mientras que su narrador nos lleva a los trastornos y temores de nuestra cotidianidad, donde el abandono de los queridos por cosas, que aunque sintamos apego por ellas no estamos dispuestos a compartirlas con los que queremos, la inestabilidad, el asco y la pobreza, son el pan de cada día de este hombre cuya maldad se reduce a un insomnio.

La creación de este personaje surreal nos muestra una alienación hacia tan distintos conceptos como es el anarquismo sistemático, la necesidad psicológica de pertenencia, el amor no correspondido y lo desconocido, que nos trae un mar de sentimientos encontrados (o por lo menos en mi caso) que nos ubican en la situación del poderoso narrador, quién logra, a través de la extrapolación de sus necesidades y anhelos, crear un ser, una idea, un grupo, que sacia sus disconformidades con la actualidad que le rodea, sin este ser necesariamente real.

Ya sobre los conceptos trabajados se puede decir que los métodos y medios bajo los cuales se desarrollo, plantean una sociedad represiva debe ser eliminada, derrumbando sus cimientos, principalmente la estigmatización social por la cantidad de bienes y por las condiciones sensoriales. La necesidad de nuestro narrador, y la de Tyler, por derrocar el sistema, surge debido a que las condiciones como el sueño y la pérdida del hogar le hacen perder la cordura y la fe sobre todo aquello que lo mantuviese estable, pues estas cosas materiales, palpables e imperecederas, solo aseguraban una carencia de individualidad donde el hombre se pierde en sus posesiones y sus actos se rigen por la capacidad que estas tengan de obtener más.

Las creaciones, actos y obras absolutas producidas por el hipotético Tyler Durden nos demostraron, como lectores, las debiles y lo temblorosas que son las piernas de los monstruos llamados instituciones, objetos cotidianos que nos traen peligros, amores y desamores que nos protegen de lo palpable, sobre lo sensible que somos ante estímulo abruptos. Se nos fue enseñado lo manipulable que es nuestra realidad y como el desconocimiento de los males, los elimina para nosotros. Pero lo mas importante, la glicerina, como para hacer borrón y cuenta nueva.

En fin, se trata de una obra literaria cuyo esquema y método de escritura resulta netamente innovador. Los conceptos planteados, el manejo y uso de la violencia, que sin llegar a ser excesiva, lo vuelve necesario en la obra. Debo aplaudir el hecho de que tanto los planteamientos, el método de escritura y los personajes con sus cualidades tan bien representados, no dejan nada que desear, pero si continua sorprendiendo a cada paso del avanzar de las paginas.

 

Atentamente.

Viktor.

Adán en ¿México?

 

 

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Adán en el Edén de Carlos Fuentes puede apreciarse como una novela dantesca, catatónica, cruel y sumamente realista. Donde su oratoria te somete a una fluidez que hace experimentar a un sin cesar de emociones cuya similaridad con la realidad te amarra y obliga a no parar de leer.

Me encontré un tanto decepcionado, viniendo del autor, la monotonía con la que inicia el libro. Pero así, me disculpo, al decir que la paciencia con la que fue realizada las descripciones iniciales de los personajes, las situaciones y temas que trata fueron necesarias para producir un final de tal magnitud que le otorgo el titulo del climax mas absoluto que se puede tener como los simples mortales que somos.

Me pareció excesivo el último capítulo, aunque ambicioso por la cantidad de metáforas, no produjo tanto impacto, a mi parecer, como lo hubiese hecho la conclusión del penúltimo capítulo. Sin embargo, la belleza con la que se escribe y la fluidez que mantuvo, incluyendo a un personaje de irrelevancia, pero aún así victima de la situación me dejó maravillado.

El texto puede llevar al lector a experimentar cosas grandiosas, específicamente su explicación del amor y del temor. La creación de dos personajes tocayos fue simplemente maravillosa pues planteo una dualidad entre ellos que da a mostrar dos caras sobre una misma moneda que, según mi opinión, casi todos hemos llegado a conocer.

En el asunto político, por más de que difiera con el autor sobre el buen gobierno, plantea una muy innovadora idea de lo que sería la revolución contra un estado injusto. La mezcla homogénea entre la religión y la política sinceramente me sorprendió y expuso sobre la fe en lo que a mí como lector me pareció un planteamiento aunque lapidario, revolucionario. La unión entre estos dos entes fue simplemente imperceptible, manteniéndose escondida, dando cara en pocas ocasiones a lo largo del texto, esperando mostrar su más absoluta unión practica en el explosivo final.

Lo motivos sentimentales que mueven al personaje durante toda la obra proveen al lector de una unión con éste, logrando conciliarse como uno solo y para que así el realismo social trabajado por Carlos, surja.

La conciliación entre el personaje y el lector a través de la obra le hacen formar parte de esta. Aclaro, a lo que me refiero con formar parte de la trama es de un ente omnisciente que sufre a flor de piel lo que ocurre durante la trama, y que la constante referencia que hace Adán hacia esta resulta en ubicarnos a nosotros mismos, sus lectores, en una posición en la que deseamos y sentimos que podríamos ayudarles.

Localizándonos en México, Carlos Fuentes logró por lo menos conmigo (y me atrevo a creer que con gran parte de su público en Latinoamérica) una afiliación ante los problemas que plantea, ya que estos son comunes y recurrentes en nuestra sociedad latina. Los triángulos amorosos, la corrupción política (especialmente los casos que expone), la problemática de la clase baja y sus necesidades y la decadencia de la alta, y por último el desligue entre los problemas sociales y los individuales hacia y con el individuo, quien sufre de las catástrofes mas no las extingue.

A fin de cuentas me complace decir que la obra de Adán en el Edén fue una sustanciosa lectura, llena de emociones pasivas pero aun así conmovedoras y que la simpleza con la que fue descrita me permitió disfrutarla y asimilarla como propia, uniendo mi realidad con la suya, con una política ajena que se hizo personal.

Atentamente.

Viktor.

Un Nobel al Hambre.

Doy inicio a mi opinión recordando a los aquí presentes que yo, novato del arte, lector sin lengua y sin ojos de reprimenda, he venido a hablar sobre textos de los más grandes, de los más nobles en el arte, sumido en mi más humilde opinión. Sin mayor intención que expresar aquello vivido en experiencias de páginas, en tinta vivida por otras plumas.

Hambre de Knut Hamsun es una obra cuyo dolor de un ‘‘Tal, de no sé qué’’ lleva el espíritu a momentos de suma agonía y aversión por el mero existir, rogando la simple invidencia del ser.

Viviendo los horrores de los pobres y las desventuras de los moralistas, un hombre cuyo nombre jamás es revelado, se sume en la más absoluta despersonificación, creo yo que, con la intención del autor de hacer vivir las situaciones que llegan a ofuscar la razón de este sujeto a su desprevenido lector.

La moral orgullosa del desconocido (como me gusta llamar al protagonista de la novela) lo lleva a torturarse a sí mismo en los más absolutos ayunos y humillaciones, hasta el punto de vomitar aquello que se llevaba a su boca y de descansar en una fría y húmeda habitación, sumido en las tinieblas con ninguna otra compañía que su desagradable y ofuscada razón.

Jugando de tal manera con los sentimientos de dicho personaje, en un vaivén de sueños que son destrozados, llegué a sufrir de manera increíble los desamores de este hombre. Su pasión por la escritura, la llegada de la musa y la pérdida de ésta, al ser arrancada vilmente de su pensar y siendo su única forma de subsistencia, su anhelo de tiempos pasados que fueron mejores y un perenne sentimiento del actuar socialmente bien, me hicieron relacionarme a un punto familiar con él, cosa que resultó desagradable, pero increíble.

Dicho esto debo recordar el amor, el imposible, el más absoluto y puro desconcierto de la mente del hombre. Éste fue perjurado, atacado, alimentado y cuidado, tantas veces, que casi podría llamársele un amor veterano de guerras. Ylajali es el nombre que se le da, Ylajali es el amor, es el símbolo de que más que beneficioso, resulta dolorosa su presencia. Aun así la narrativa utilizada da una muestra tan poética de dicha presencia, que su falta también seria dolorosa y por ende se hace necesaria en la obra, debido a la apacibilidad y calma que provee al lector en sus momentos de estabilidad. Me gustaría decir que alivió casi tanto mi lectura como en aquellos momentos en que la más mínima alegría, con un sentido real, o que un alimento llegaba y permanecía en su/mi cuerpo.

En resultado final, puedo, y me atrevo a decir que Hambre es una obra literaria donde el realismo es casi penetrante, y que aunque yo viva casi 100 años después de la realización de esta obra, ha podido trasmitirme y hacerme sufrir cada instante de las penurias de la vida del desconocido. Y más aún, me ha llevado a conocer los temores del espíritu que espero nunca poseer y este temor me permite decir que Hambre de Knut Hamsun, más que merecedora de un nobel, es merecedora de la mayor reverencia por parte de todo aquél que se atreva a hurgar sus páginas, pero ojo, aun así, no es libro para todos, es doloroso, advierto y doy cuidado a aquel que se atreva, y le digo, sufrirás.

Atentamente Viktor

Días Misántropos.

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        Es el reflejo del odio, incomprensible, vulgar y desagradable. La misantropía por definición es el desprecio o desapego de un ser humano hacia los de su misma especie. Días Misántropos de Leonardo Henríquez le da un extraño giro a la palabra.

La trama se desarrolla en manos de un tal Max, cuyo desprecio por los hombres se ve únicamente sosegado ante la presencia de los vicios: el alcohol, el cigarrillo, las drogas, el sexo, el dinero, etc.  Como personaje (al igual que la mayoría) no deja nada que desear, aunque a su vez no deja nada que anhelar. Son carentes de evolución, abnegados en un espacio y tiempo de los cuales son inamovibles. Típicos y repetitivos anti-héroes, tantas veces representados no como carentes de moral, sino defensores de alguna distinta a la socialmente aceptada, estos anti héroes (o como me gustaría englobarlos: megahumanos) son meramente personas naturales, carentes de la moral que no les conviene y cuyas conciencias se ofuscan ante el mas mínimo impulso placentero, se dejan sobrellevar y abandonan todo rastro de civilización, o quizás se alienan en un exceso de esta, quién sabe.

El asunto con las tramas es otro. El método utilizado para atrapar a los personajes en distintos espacios, aunque me pareció un tanto rebuscado, fue sumamente ingenioso, sobre todo por la variedad de los personajes que se hallan en cada escenario. Obligados por una fuerza ajenas a ellos, los personajes  siempre  se hallaban inmersos en situaciones incomodas, sometidos a compartir experiencias por los impulsos tácitos que hacen que dos desconocidos se conozcan.

Se podría decir entonces, que esta obra te atrapa, es veloz, con un sentido de la pertenencia tan voraz (por lo menos en mi caso) que te hace parte de la historia. Quizás es una obra un tanto ”Cliché”, sus panoramas, escenarios y personajes no nos traen nada nuevo, pero a su vez nos traen tanto de nosotros mismos, que ya conocíamos, que nos sobrecogen y al llevarlo a sus respectivas hipérboles podría decirse que nos hace sentir en casa, con un padre que nos asusta, una madre que nos decepciona y una familia que nos lleva a abrazar lo que mas despreciamos de nosotros mismos.

Me atrevo a decir que es una buena obra, donde mi ser se encontró con la mierda que no quería encontrar.

Pero a fin de cuentas, ¿Quién soy yo para juzgar? soy el producto ficticio de la mente.

Atentamente Viktor